octubre 24, 2006

Planes

Los editores de Un hombre de pago me acaban de comentar las actividades de promoción previstas, con motivo del lanzamiento el próximo 6 de noviembre.

Me debato entre el descanso de saber que ¡por fin! Un hombre estará en las librerías (me lo preguntó Arare el viernes y cada vez que me lo preguntan me siento peor) y los nervios de tener que conversar con los periodistas sobre el libro.

Me gusta conversar: es una de las actividades más gratificantes que se me ocurren. Una conversación interesante es un regalo, y más en los tiempos de "atención fragmentada" que corren. Sin embargo, hablar con los medios impone. Las preguntas avanzan, se retraen, giran sobre sí mismas y las respuestas -las mías al menos- hacen lo que pueden por seguir el hilo.

Para superar el pánico escénico se me ocurren estrategias tan domésticas como: ir a la peluquería; pensar en la fiesta de cumpleaños prevista justo después de la semana de promoción; comprarme (más) libros, encontrar uno que me llene, metermelo en el bolso y tocar la portada a escondidas mientras me esfuerzo por explicar lo que ya he escrito. Lo más: sacar la libreta y anotar nuevos retales para la segunda novela.

Respiremos hondo: ha empezado la cuenta atrás.

4 comentarios:

Berlin Smith dijo...

¿qué tal te fue con Sabino?

(a lo mejor no pudiste con él...)

Neus dijo...

Berlin, Sabino me gusta mucho. Tanto que estoy a 20 páginas del final -con hijo nacido, etc.- y no las leo para que dure más... Cuando lo termine prometo reseña público/privada.

Berlin Smith dijo...

El nacimiento del hijo me pareció un fragmento sublime, impresionante.

Ariel March dijo...

Ánimo, Neus, eso no es nada, los periodistas no somos tan duros de pelar! Estoy segura que lo vas a hacer muy bien y lo más importante: esto también pasará. Estoy muy contenta de que el germen de tu segunda novela ya esté ahí. Así son los artistas, promocionando y ya pensando en proyectos nuevos.
Muchos besos