octubre 04, 2006

Labios compartidos

Estoy atravesando un "momento Maná": no consigo quitarme su canción de la cabeza. Al parecer no soy la única.

Labios compartidos narra la historia de una infidelidad. Ese es otro apunte presente en Un hombre de pago. Si bien es cierto que el eje de la novela es la invisibilidad, también lo es que Bel, la antagonista de Rosa, nos plantea la infidelidad como reto.

El contrapunto obedece a mi empecinamiento por no condenar moralmente a los personajes. Si buscas compañía, ¿es mejor pagar o robarle el novio a la amiga? Necesitaba más de una opción para que la pregunta no fuera de respuesta banal.

En una de las primeras entrevistas radiofónicas de Un hombre de pago el presentador planteó la cuestión a los oyentes, con el siguiente resultado: la mayoría de hombres consideró mejor birlarle la novia al amigo; la mayoría de mujeres opinó que los amantes de las amigas no se tocan y que, para eso, mejor pagar.

En cualquier caso, el título del album de Maná engloba metafísicamente las dos opciones en una: "Amar es combatir".

2 comentarios:

Xènia dijo...

Por lo que veo y como una vez comentamos, las letras de las canciones siguen describiendo nuestras sensaciones, cosas que realmente nos ocurren en la vida real. Una vez escuche a alguien que dijo que el hombre (podríamos decir también mujer) era por naturaleza infiel. ¿Es realmente así? Supongo que como todo, y como también nos dice una canción, depende (¿y de que depende?). Esa es la cuestión…Otra vez escuche que dependía de lo que tenias en casa y de si estabas dispuesto a perder eso. Pero sea cual sea la respuesta, estoy de acuerdo en que amar es combatir, no en el sentido de competición, sino de lucha porque así uno percibe que está haciendo algo, que no se conforma, que vale la pena, que hace todo lo posible para salvarlo. Si no hay lucha en cierto modo el amor desaparece. Y si una relación ha de ser será y si no vale más que estemos preparados para olvidarla, difícil pero no imposible.

Neus dijo...

Xènia,

totalmente de acuerdo: se lucha y, si se pierde, "se perdió". Más vale llorar por intentar que llorar por no haber intentado, digo.