junio 05, 2006

[PENSAR] Nacho y Charlotte

Hoy, lunes festivo en Barcelona, pienso en Nacho Fernández y en Charlotte Rampling y les doy las gracias a los dos en este post.

A Nacho por haber incluído estas notas novelescas en la selección mensual de blogs de su revista "Literaturas".

A Charlotte por expresar, en su entrevista de promoción de la película "Hacia el sur" publicada ayer, una opinión que en Un hombre de pago comparto:

"Tradicionalmente, el hombre es capaz de separar el sexo del amor. Para la mujer no hay sexo sin ternura, sin juego, sin deseo, sin miradas… el sexo es una de las formas que puede adoptar el amor, pero no es la única y difícilmente puede presentarse así, por separado. Ya sé que, tal y como evoluciona el mundo, eso hoy ya se da, que hay mujeres que se comportan como hombres, que buscan sexo por el sexo. Tengo mis dudas sobre el hecho de que eso represente una victoria o una liberación. La mujer toma la iniciativa y busca al hombre. Va a los bares y elige. Es tan depredadora como él. No tiene por qué ser sumisa, excepto si elige ser sumisa. Va ligado al hecho de tener trabajo, independencia económica, al menor peso de la religión. Todo eso forma parte de una conquista de la libertad, y quizá sea una fase por la que hay que pasar, pero dudo mucho de que la mujer tenga necesidad biológica de ese comportamiento de depredadora. Hay ahí una confusión de géneros."

6 comentarios:

Un hombre de pago pago dijo...

Al hombre le pasa igual que a la mujer. Creer que el amor es patrimonio de la mujer es un error. ¿Cuantas parejas hay que se han formado después de un primer polvo? A montonazos, y se debe tanto al enamoramiento del hombre como al de la mujer. Y si hay más hombres depredadores, quizás sea porqué hace más tiempo que estamos en el mundo del frenesí laboral.

Neus dijo...

¡Bienvenido de vuelta al blog, Hombre de pago pago!

El amor no es patrimonio de la mujer. La confusión, tampoco. Por eso estaría bien que lo fueramos hablando ¿no?

Xènia dijo...

La depredación, como dice el artículo, ha venido tradicionalmente por el lado masculino. ¿Las cosas empiezan a cambiar? Quizás... surgen otras necesidades y ahora es posible por parte de las mujeres jugar si lo deciden en el equipo contrario. La depredación se mire por donde se mire no creo que sea un buen objetivo para lograr la tan gastada igualdad.
El amor es cosa de dos pero a veces no siempre es así.

Xènia
(Problema inf. resuelto)

Neus dijo...

Xènia!!
Me alegra ver que has publicado! Hoy, hablando de Un hombre de pago, sonaba de fondo "Dancing Queen" de Abba... Lo que sucede es que ahora las dancing queens duramos más que los "seventeen" años de los suecos. Y cada quien lo afronta com puede ¿no?

Xènia dijo...

Nada mejor que la musica para bailar y recargar las pilas de todos en general pero sobretodo para las mujeres invisibles en particular. Abba siempre es una buena idea....

JB dijo...

Un Hombre de pago... si tratas de establecer una hipótesis que sea real o equilibrada: ¿Cuantas no parejas han dejado de poder serlo después del primer y único polvo? Pues muchas, muchas más (Principio de Pareto).

En eso se basa la depredación. El aquí te pillo, aquí te mato y aunque fuera o no fuera bonito... pito, pito, gorgorito… pim, pam, FUERA. Next please!!

Ya hace tiempo, también en femenino, klennex effect.

Del cualquier tipo de deseo, a la consecución del mismo, cuanto más corto sea el recorrido (espacio/tiempo) menor es la compensación (emocional o material).

El comportamiento “impulsivo-tiránico” infantil que algunos no han superado.

El hemisferio emocional sirve básicamente al universo femenino. El racional al masculino. Con honrosas excepciones.

Yo no lo atribuyo tanto al frenesí laboral, aunque algo siempre hay.

El término igualdad entre hombre y mujer es una entelequia. Yo, si mujer fuera, hubiera apostado por algo más real, operativo, menos frustrante y alcanzable: la EQUIDAD. Dado que nunca seremos iguales aunque nos pretendan asimilar al Gran Simio.

El hombre emocionalmente se compone de departamentos estancos (como los bolsillos de una americana) y la mujer habitualmente todo lo guarda en un "gran bolso". Se enamora de la cabeza a los pies sin huecos. El hombre, unas veces de cintura para arriba y otras en sentido contrario.