mayo 07, 2008

Cruceros: cinco lecciones aprendidas

Ya de vuelta, comparto aquí mis impresiones crucerísticas básicas y personales.

Grande, grande, grande
El Navigator of the Seas no es broma. Aloja a tres mil (3.000) pasajeros y 1.800 tripulantes. En el trayecto se prepararon 22.000 comidas y 63.000 postres (a cuyo consumo contribuí de forma más que proporcional). Más que un crucero, es un hotel que flota, con sus piscinas, sus comedores, su pista de patinaje sobre hielo, una sala de espectáculos con capacidad para 1.500 espectadores y rocodrómo (hubo quien lo usó, increíble pero cierto).

Cena de gala con el capitán
Por fin una ocasión para lucir vestido largo. Y las pasajeras se abonan con devoción. Era bonito ver a tantas mujeres arregladas, reinas por un día. La sublimación de un sueño, en el que participé agarrada, como no, a mi Mandarina Duck. El capitán también respondía al arquetipo: fornido noruego de dos metros que exclamaba sin reparos "¡Ola, amigous!".

Arriba/abajo
Me moría de ganas de saber más de la tripulación. Contratos de seis meses a bordo, en un mundo cerrado, donde los buenos amigos son buenísimos y a los malos se los odia sin término medio. Pero su mundo no es accessible para los de arriba, los pasajeros a quienes deben hacer felices a cualquier precio.

Oportunidades
¿Se liga en un crucero? Si quieres, sí. Aunque el público mayoritario -en éste por lo menos- es familiar, intuí distintos grupos de mujeres en busca de y más de un tripulante dispuesto a. Además, siempre está la discoteca (muy animada, según me dijo un experto) y la "Singles Night". Curiosamente el encuentro de solteros se programa la última noche, quizás para dar una última oportunidad a quien buscó y no encontró.

Simulacro
Me encantó el simulacro de emergencia. Fue el momento más cinematográfico. Aunque el Navigator navega bajo bandera de Liberia, pertenece a una naviera estadounidense y se rige por estandares made in USA. Entre ellos, conseguir que 4.800 personas formen filas perfectamente rectas de a cinco, provistas con su chaleco salvavidas, al toque de alarma de las sirenas. Y puedo ratificar que las mujeres y los niños van primero.

Desembarqué el lunes y marché directa a Sevilla. Ahora preparo ya mi próximo viaje: nos vemos el martes en Bilbao.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

I no hi ha fotos?

Neus dijo...

Fotos sí: en el recuerdo :-)

Anónimo dijo...

MANU-MANIX DIJO:
lo de bilbao es literario o profesional?
disfruta del pil-pil...