enero 07, 2008

Havana Graffiti

"Si al final has hecho bien tu trabajo llevándola al éxtasis, más tarde o más temprano te pedirá que no la dejes, que no te vayas esta noche ni nunca más y de rodillas te pedirá matrimonio. Ese día puedes poner fin a tu carrera de jinetero con nota sobresaliente...".

El Yoyo, Havana Graffiti, p. 171.


Publicar produce diversos efectos inesperados, como la posibilidad de conocer a personas que de otro modo no habrían cruzado en mi camino. Este es el caso de El Yoyo.

Una lectora me envió una entrevista a un jinetero que le había llamado la atención. A mí también me la llamó y la publiqué en estas mismas páginas. Pasados los meses, el Yoyo, autor de la entrevista, se puso en contacto conmigo. Leyó Un hombre de pago y lo reseñó. ¡Primera reseña cubana para la novela! Fue emocionante.

El Yoyo me contó que él también tenía novela y que qué me parecía si emprendía una campaña de promoción como la que yo hice. Me pareció muy bien, tanto que me apunté voluntaria a reseñar Havana Graffiti -ese es el título.

Havana Graffiti narra el viaje geográfico y sobre todo emocional, de Caramelo, cubano jóven y sofocado por las limitaciones de la isla. Tras un frustado y dramático intento por salir en balsa, el protagonista va descubriendo, con resistencia, con recelo y, al final, movido por un instinto de supervivencia más fuerte que todo, que sus relaciones con las mujeres pueden ayudarle a iniciar una vida nueva.

Las aventuras -en verdad kafkianas- por salir del país se combinan con el choque brutal que Caramelo sufre al llegar al teórico mundo libre. Uno de los principales méritos de Havana Graffiti es la proximidad con que el lector acompaña al personaje en la distancia que separa las expectativas de la realidad. El modo como el protagonista considera su relación física con las mujeres, el modo como es tratado por ellas, esas sumas y restas de ventajas que conforman a la fuerza su horizonte vital terminan llevandole a la estabilidad. Sin embargo, el protagonista es consciente de que su patria es ahora un limbo, una encrucijada entre el país que dejó atrás -y donde él, por su estatus de "exiliado" ya no es como era- y su país de acogida, frío, frío y frío.

La evolución psicológica de Caramelo y la descripción de personajes y escenarios son para mí tres de los puntos fuertes de Havana Graffiti. Hay escenas estremecedoras (como la visita a la madre del amigo ausente) y personajes impagables como el padrino. Al terminar la novela (que incluye un glosario para facilitar la comprensión de los términos cubanos empleados), sentí una "urgencia urgente" de irme a La Paladar del son a cenar picadillo habanero.

Havana Graffiti podría perfectamente describir la vida de Iván antes de llegar a Barcelona. Por eso recomiendo su lectura y por eso me hubiera gustado leerla antes.

2 comentarios:

Jinetero… ¿y qué? dijo...

Sólo puedo darte las gracias. Me has emocionado

CubanInLondon dijo...

Pues yo también le hice una reseña al yoyo en mi blog, hay una versión en castellano y una en inglés. Hay que promover el buen arte cubano y por eso te doy las gracias de cubano en Londres.

Saludos desde la capital británica.